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“No tengo tiempo para mi vida personal” La queja de muchos empleados

¿Tu rutina laboral está siendo agobiante?, ¿hace tiempo no disfrutas de momentos de esparcimiento con tus seres queridos?, ¿sales a disfrutar un rato y sientes que tu cabeza sigue anclada en tu trabajo?


Fotografía tomada de Freepik


El equilibrio entre tu vida laboral y tu tiempo personal es fundamental para que realmente sientas que estás disfrutando los objetivos que te planteas en tu vida, tus metas laborales deben expandir tu calidad de vida, si no lo percibes así probablemente te estén sucediendo algunas de estas cosas:


Presión laboral y expectativas elevadas: quizá dentro del diseño de tu perfil hay un desequilibrio en lo que se espera de ti, y aún no lo has identificado para expresarlo.


Falta de límites claros: asumes tareas que no te corresponden, y no te sientes capaz de decir “No”, ni en tu trabajo, ni en otros ámbitos como los familiares o sociales.


Miedo a perder oportunidades: sientes que si no trabajas duro, no mereces recompensas.


Crees que el tiempo de descanso es improductivo: siempre estás valorando lo que haces por los resultados que generas en el ámbito económico o material.



¡Vamos profundo! l La historia de Martín puede ser un espejo para ti


Martín es un hombre de 45 años, quien ingresó al Programa Sanación Bioemocional, cuando supo que no podía salir de un agotamiento permanente, y de discusiones frecuentes con su esposa porque se sentía sola en la crianza de su hija, y reclamaba además tiempo de calidad familiar. 


La Sanación Bioemocional se basa en la premisa de que los desequilibrios emocionales, las creencias limitantes y los traumas del pasado pueden manifestarse en el cuerpo como enfermedades físicas o síntomas psicológicos. 


En uno de nuestros consultorios en vivo Martín me expresó que su prioridad era obtener éxito económico, que solo así se sentía capaz de servir a su familia, que deseaba que su hija viera en él un espejo de liderazgo y crecimiento. Decía que con las herramientas que había aprendido en el programa pudo reconocer cuál era el enfoque de sus pensamientos, pero quería entender el origen emocional para liberarse desde la raíz.



Fotografía tomada de Freepik


Identifiqué que Martín pudo haber interiorizado la creencia de que el éxito y la valía personal estaban ligados a la dedicación extrema al trabajo y la renuncia de las necesidades personales. Esto podría haber sido influenciado por modelos parentales o experiencias pasadas en las que se reforzó la idea de que el trabajo es la principal fuente de valoración y reconocimiento.


Así que le pregunté:

Martín, ¿en qué momento de tu infancia sentiste que el amor de alguno de tus padres hacia ti estaba en peligro?, tómate unos minutos y recuerda.


Ya te imaginarás que no es sencillo traer a la mente consciente este recuerdo, que abría quizá una puerta dolorosa. Entonces le recomendé a Martín empezar un proceso de Reprogramación Mental para el amor propio. Las frecuencias y afirmaciones allí contenidas estimulan la mente subconsciente hacia un despertar en el que se entrega una nueva información positiva al sistema celular donde están grabadas las memorias de dolor. En ese proceso las personas experimentan una conexión interior más profunda, y al empezar a liberar las memorias dolorosas, emergen los recuerdos que permiten hacer consciente lo que antes no era comprensible, para transmutarlo desde la conciencia plena.


Así que todavía te estarás preguntando


¿y Martín pudo recordar alguna experiencia dolorosa de su infancia relacionada con el amor de sus padres hacia él?


La respuesta es ¡Sí! 


Martín tomó una sesión personal y me expresó que de niño se sentía amado, pero que temía mucho una separación de sus padres, aunque percibía una buena relación entre ellos. 


Desde mi experiencia en Sanación Bioemocional pude ayudar a Martín a llegar al origen de su apego al trabajo excesivo. Le pregunté en qué momentos creía que sus padres  podían separarse, a lo que respondió:


Fotografía tomada de Freepik

"Hubo una época en que mi padre tuvo muchas dificultades en su trabajo, y discutía a menudo con mi madre sobre si debía retirarse o no. Escuché que ella le dijo en algunas ocasiones que por cuidarme a mí ella no pudo terminar de estudiar y ahora no podía conseguir un trabajo próspero para ayudarle con los gastos de la casa. A veces la veía tan alterada con sus reclamos que temía mucho que no perdonara a papá y lo abandonara. Recuerdo que mi padre no renunció a su trabajo y yo pude empezar a estar más tranquilo".

¡Claro! El niño se sintió “más tranquilo” porque su papá continuó trabajando duro, en un trabajo que no lo satisfacía, pero que finalmente en la imaginación de Martín aseguraba que su madre no iba a dejar a su padre porque ella también estaría tranquila. Es decir, para Martín es un alivió poder trabajar y mostrar resultados económicos a su esposa.


No pasé por alto al adulto que Martín es hoy, y le pregunté:

y tu esposa, ¿a qué se dedica, solo cuida a tu hija? Esta fue su respuesta:


"Siempre la animé a que ejerciera su profesión y así lo hizo, pero sí te reconozco Sergio que aunque mi esposa aporta en el presupuesto de nuestra casa,  me esfuerzo por ganar la suma que supere por mucho nuestros gastos, y por crecer mis resultados financieros por si mi esposa, algún día llegará a tener alguna dificultad en su trabajo, poder estar tranquilos. Y con frecuencia le digo a mi hija que me cuente qué diversión desea, qué clase extraescolar quiere, cómo quiere que sea su cumpleaños… le reitero que papá trabaja para que estemos bien, que puede estar tranquila, que nada va a faltarnos nunca".

Desde su perspectiva subconsciente Martín en el presente está identificado con su padre, y teme una situación de escasez en la que pudiera llegarse a sentir culpable por no satisfacer a su mujer y a su hija.


Estarás pensando que la esposa de Martín sÍ trabaja y es profesional, y no le haría ningún reclamo como el que hacía su madre, pero sabes algo… 


Nuestros patrones de dolor aprendidos son programaciones instaladas en nuestra mente subconsciente, que es la grabadora de las emociones que dejan como huella nuestras experiencias, y de este modo conducen

el 95% de nuestra vida. 



Aunque la realidad de su relación de pareja ahora sea muy diferente a la que identificó en sus padres, ese temor sigue vigente porque fue anclado en su subconsciente, así que Martin imagina escenarios en los que su mujer pudiera llegar a perder su empleo, o que cualquier pérdida ocurra en la familia, de este modo es un trabajador imparable para poder controlar los fantasmas que quizá nunca lleguen a ser reales.


Le ayudé a Martín a entender que su patrón de dolor aprendido tiene muchas máscaras pero en el fondo es uno solo: 


Miedo a ser abandonado por sus seres queridos si no logra resultados económicos exitosos.



Se trata de asociaciones que nuestro cerebro hace entre una experiencia del pasado y una situación del presente que la detona, o que despierta una memoria de dolor. Sigo trabajando con Martín en la Reprogramación de su sistema para eliminar este patrón, ahora ha sacado de su vida las horas extras, está avanzando sin lugar a dudas.

 Fotografía tomada de Freepik



Y tú, ¿por qué no has logrado equilibrar tu vida laboral y tu vida personal?, ¿qué hay detrás de tu trabajo incansable?


Tú mereces disfrutar tus logros, no viniste a padecer tu éxito. Aprende a Reprogramar tu Mente.









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